Cosas a las que te acostumbras cuando viajas por México

Había tantas cosas del día a día a las que no estábamos habituados y que ahora forman parte de nuestra rutina diaria, que vimos necesario contarlas para que los de fuera os
hagáis una idea de la vida por acá. Son esas cosas de las que nunca escribimos pero que vivimos a diario. Seguro que a los que también estáis viajando por aquí os suenan
muchas… 

TRAS UN AÑO VIAJANDO POR MÉXICO NOS ACOSTUMBRAMOS A…

…comer picante siempre, a que “ahorita” lo soluciona todo, a ver basura en todos los parajes naturales, a escuchar reggaeton en supermercados o de camping,
a desayunar enchiladas, a decir agarrar, a que se puede adelantar en curvas y con doble linea continua, a desinfectar nuestra verdura, a pensar en
pesos,
a desayunar, comer y cenar quesadillas, a negociar precios, a que puedes girar aunque el semáforo está en rojo, a que siempre hay micheladas
cerca,
a que el Oxxo vale para comprarte un chocolate, recargar tu teléfono y hasta hacer depósitos bancarios, a que los aparatos tecnológicos son más caros que
Europa,
 a que las mujeres se bañan con ropa en la playa y ríos, a que donde sea te montas una barbacoa, a que mejor no ir a lavar ropa el domingo, a que
desgraciada o afortunadamente todo se arregla con dinero,
a que las cafeteras a gas no existen, a los vochos y las combis, a que hay que dejar propina, a ver
cejas tatuadas,
a que una caguama es una tortuga marina y un litro de cerveza, a repetir mil veces que no queremos bolsa de plástico, a que en cualquier sitio preparan
comida, a que imprimir en Office Depot puede llegar a ser desesperante, a que un policía ebrio aprendiendo a conducir en horas de trabajo puede ser normal, a que a los
españoles se nos ve como ricos,
a que fuera de las farmacias haya un peluche gigante bailando reggaetón, a que con más de 30 y sin hijos eres raro, a no saber qué nos
gusta más más si tequila, mezcal o pulque, a que un kilo de tortillas vale 10 pesos y uno de aguacate hasta 70, a que los saltamotes y grillos se comen pero los caracoles no,
a las deliciosas aguas frescas de fruta, a que aunque la carretera sea de cuota puede estar llena de baches y obras, a que hay perros en todas partes, a que los
mexicanos entran gratis en algunos monumentos, a que hay clases muy altas y muy bajas, a que es tan grande que se habla, se come y se vive muy distinto entre estados, en
fin, nos acostumbramos a vivir en México.

Aquí puedes leer el artículo anterior y siguiente de esta mini-serie «Un año viajando por México»:

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